La IA cambia el primer empleo en España: menos contratación junior y más exigencias desde el primer día

La IA cambia el primer empleo en España: menos contratación junior y más exigencias desde el primer día

Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

Las empresas aseguran que están reduciendo la contratación de entrada mientras las ofertas que sobreviven piden cada vez más competencias de IA. Las tareas básicas desaparecen antes de que los jóvenes puedan utilizarlas para adquirir experiencia.

La inteligencia artificial ya no es solo una promesa tecnológica. Está empezando a cambiar algo mucho más tangible: la forma en la que se entra al mercado laboral en España . Un informe global de IDC sobre el impacto de la IA en el empleo sitúa a nuestro país dentro de una tendencia clara: más automatización, menos contratación junior y mayor presión por perfiles con habilidades técnicas específicas .

Ese diagnóstico no ocurre en el vacío. En España, el paro juvenil sigue siendo uno de los más altos de la Unión Europea . Según la Encuesta de Población Activa, la tasa de desempleo entre menores de 25 años se situó en torno al 23 % al cierre de 2025. En un mercado ya tensionado, cualquier cambio estructural en la puerta de entrada tiene consecuencias sociales de gran calado.

La puerta de entrada se estrecha

El dato más incómodo del informe es este: en España, el 62 % de las organizaciones afirma que está ralentizando o frenando la contratación de perfiles de entrada debido, en parte, al impacto de la IA .

No significa que desaparezcan los empleos, pero sí que cambian. Muchas tareas repetitivas o administrativas -tradicionalmente asignadas a perfiles junior- pueden ser ahora automatizadas por herramientas basadas en inteligencia artificial. Lo que antes era un primer escalón profesional empieza a diluirse.

En un país donde el acceso al primer empleo ya es difícil, esta tendencia puede convertir la experiencia laboral en un requisito previo para conseguir experiencia laboral . Es una paradoja que preocupa a economistas y expertos en empleo: si se reduce la contratación de entrada, también se reduce el espacio para 'aprender haciendo'.

El título ya no basta

Durante décadas, el mensaje fue claro: estudiar una carrera aumentaba las opciones de empleo . Ese principio no desaparece, pero empieza a transformarse.

El informe de IDC señala que las empresas priorizan cada vez más certificaciones técnicas, manejo de herramientas digitales -incluidas las de IA- y pruebas de pensamiento crítico frente al simple requisito del título académico.

Este giro conecta con lo que ya reflejan las instituciones públicas. El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ha identificado reiteradamente los perfiles STEM, especialmente vinculados a inteligencia artificial y análisis de datos, como algunos de los más demandados en el mercado laboral español. La OCDE, en su último análisis sobre España, también subraya la escasez de especialistas en tecnologías de la información y comunicación, un déficit que alimenta la competencia por talento digital.

En la práctica, esto significa que la formación reglada pierde peso si no va acompañada de competencias aplicadas : proyectos reales, certificaciones específicas o experiencia en herramientas concretas. El mercado empieza a valorar más lo que se sabe hacer que el simple hecho de haber estudiado.

Una brecha salarial que se ensancha

Mientras la puerta de entrada se complica, la parte alta del mercado laboral digital vive el fenómeno contrario: salarios al alza.

La Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE muestra que el sector de Información y Comunicaciones registró en 2023 una ganancia media anual cercana a los 39.700 euros, muy por encima de la media nacional, situada en torno a los 28.000 euros. Es una diferencia estructural que ya existía antes del boom de la IA, pero que podría intensificarse si la demanda de perfiles especializados continúa creciendo.

El informe de IDC apunta que, a escala global, muchas empresas están dispuestas a pagar primas salariales significativas por talento en inteligencia artificial . Aunque no ofrece cifras salariales concretas para España, el contexto nacional -escasez de especialistas TIC y competencia por perfiles digitales- sugiere que la presión al alza también se deja notar aquí.

El resultado es un mercado cada vez más polarizado : menos oportunidades de entrada y mayores recompensas para quienes logran posicionarse en la parte alta del ecosistema tecnológico.

El resumen es que la inteligencia artificial no está destruyendo el empleo de forma masiva, pero sí está alterando su arquitectura . En España, eso se traduce en tres movimientos simultáneos: se reduce la contratación junior, se elevan las exigencias desde el primer día y se amplía la distancia salarial entre sectores.

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